Si uno desea escribir sobre el marketing de experiencias, sería bueno comenzar por recordar conceptos y/o nociones generales sobre el marketing.
El marketing, según la mayoría de autores, es una filosofía empresarial. Desde este punto de vista toda la empresa está orientada a satisfacer al cliente/consumidor/usuario. Recalco la palabra toda porque ello no lo entienden a la fecha, muchas empresas peruanas (varias de renombre).
Es usual asistir a centros de atención donde encontramos vigilantes, anfitrionas y personal de servicio que no es capaz de realizar labores fuera de su ámbito de acción (el salario sólo amerita cumplir con las tareas asignadas por el contrato). Es típico encontrarnos con personal de la empresa que al consultarles sobre un producto y/o servicio nos responde "Cualquier consulta con el personal de marketing o personal de ventas". A rezar que los encontremos disponibles.
El gran problema de acondicionar un departamento/área de marketing en una empresa es, justamente, la creencia que sólo dicho espacio está llamado a socorrer al cliente.
Por lo tanto tenemos organizaciones, que en muchos casos, sólo venden productos y/o servicios y están llenos de excusas para todo. "La garantía no depende de nosotros, la responsabilidad es del proveedor, por lo tanto no tenemos un estimado de tiempo de retorno para su televisor", es una respuesta común en cualquier supermercado, es la disculpa por el hecho de vender de todo y no tener una especialización, o por lo menos una mejor respuesta, UN MEJOR TRATO.
Con este panorama se abre paso el denominado Marketing de Experiencias. La idea de plasmarlo nace de la necesidad por parte del consumidor de "vivir" una experiencia al tener contacto con el producto y/o servicio, es decir si pago, si desembolso, lo mínimo que puedo exigir es UN BUEN TRATO.
Cuando uno asiste a Starbucks, la razón principal no es precisamente el café, Uno acude porque representa toda una experiencia el consumo en un lugar llamativo, bonito, limpio, donde uno se olvida del estrés diario. La razón de ser del marketing de experiencias es justamente la necesidad y el deseo del consumidor de experimentar no sólo una simple transacción, sino un contacto interesante con el producto.
¿Toda actividad de marketing, además de orientar un producto, no debería estar encaminada a lograr que el consumidor disfrute la experiencia de consumo?
¿No es una redundancia hablar actualmente de un marketing de experiencias, cuando el consumidor es cada día más emocional? ¿Qué cree Usted?
Saludos Cordiales
Pedro Iván Córdova Piscoya
martes, 23 de septiembre de 2008
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